Nadie vino a por él: el misterioso destino del coche ganado que se queda en el concesionario
Photo: Burlington Northern Railroad, Public domain, via Wikimedia Commons
Imagina la escena: un SUV recién matriculado, todavía con el plástico de los asientos, durmiendo en la zona reservada de un concesionario a las afueras de Zaragoza. Lleva ahí cuatro meses. Su dueño legal, un hombre de Valencia que ganó un sorteo online, nunca llamó, nunca respondió a los correos, nunca apareció. Esta situación, que suena a chiste malo, es más común de lo que nadie imagina.
¿Cómo puede alguien olvidar un coche?
Las razones que nos cuentan los gestores administrativos de varios concesionarios españoles se repiten como un eco. La primera: el ganador no vio nunca la notificación. Muchas operadoras contactan por correo electrónico o teléfono, y si el participante usó una cuenta antigua o no coge llamadas de números desconocidos, el premio se queda esperando.
La segunda razón es la fiscalidad. Un coche de gran valor puede acarrear una factura fiscal considerable, y algunos afortunados, al ver la cifra, sencillamente renuncian. Prefieren no asumir el coste antes que pagar por algo que no pidieron. La tercera: el miedo. Hay quien sospecha que la llamada es una estafa y cuelga, convencido de haber esquivado a un timador cuando en realidad colgaba a la operadora legítima.
¿Y entonces qué pasa con el coche?
Aquí viene la parte que casi nadie conoce. El destino del vehículo sin reclamar depende de las bases del sorteo, y estas varían enormemente entre operadoras. Los escenarios habituales son tres:
Reasignación mediante segundo sorteo. Muchas bases establecen que, si el premio no se reclama en el plazo fijado (suele oscilar entre 30 días y 6 meses), se realiza un segundo sorteo entre los participantes restantes. El coche no cambia de manos hasta que alguien responde, así que puede repetirse el proceso varias veces.
Devolución a la marca patrocinadora. En sorteos organizados por fabricantes o concesionarios, el vehículo no reclamado suele volver al inventario de la marca, que puede destinarlo a exhibición, al programa de vehículos de dirección o a otra acción promocional. En la práctica, muchos acaban vendidos como coches de kilómetro cero con descuento.
Donación o destino benéfico. Algunas operadoras, sobre todo en sorteos solidarios, prevén que los premios no reclamados se donen a organizaciones sin ánimo de lucro. Es la opción menos frecuente pero la que mejor historia deja.
Los plazos que no puedes ignorar
Si has participado en un sorteo de coche, apunta esto en el calendario mental:
- Revisa el correo no deseado durante las semanas siguientes al cierre. Es el lugar donde mueren más notificaciones de premios.
- Lee las bases antes de participar, especialmente el apartado de «plazo de reclamación». Ahí está el número de días exacto que tienes para responder.
- Comprueba las bases publicadas de la operadora después del sorteo. Muchas publican la lista de ganadores y un periodo de reclamación pública.
- Verifica siempre la legitimidad de la llamada: una operadora real nunca te pedirá un pago por adelantado para liberar el premio.
Un gerente de un concesionario de Sevilla nos lo resumió con sorna andaluza: «He visto gente hacer cola para recoger un coche ganado y he visto coches hacerse polvo en el parking esperando a alguien que nunca llegó. El bombo elige, pero el ganador tiene que querer ganar».
La lección: participar es solo la mitad del trabajo
Muchos participantes creen que el proceso termina al enviar el formulario. Error. Participar es la mitad; la otra mitad es estar localizable. Un correo que uses a diario, un teléfono al que contestes, y un vistazo periódico a las bases del sorteo en el que te metes pueden marcar la diferencia entre conducir un coche nuevo y leer meses después que el premio fue reasignado a otra persona.
Porque sí, hay alguien al otro lado esperándote con las llaves en la mano. Lo menos que puedes hacer es coger el teléfono.